Dante Firme

Domingo, 27 de Mayo de 2018

Dante Firme

16 de Mayo de 2018 12:37h

Juan Antonio Palacios Escobar
Juan Antonio Palacios Escobar

Mi amigo Dante era italiano, romano no florentino, pero ni a soñar que se echara era el padre ni descendiente de los Alighieri, descendientes del autor de la Divina Comedia. Nuestro Dante era de los Firme, una saga natural de Roma, que no eran ni artistas, ni escritores, ni mucho menos poetas.

Firme era muy educado y amante de la poesía, pero estaba tan seguro de lo que hacía que no necesitaba presumir de lo que conocía y sabía, bastaba con su presencia para que despertara la admiración de los demás. Era estudioso sin ser petulante y presuntuoso.

Su visión de la vida era amplia y policroma, ya que más allá del blanco y negro, combinaba todos los colores a la hora de contemplar y analizar la realidad. Nunca se refugiaba en los extremos, y procuraba desde su seguridad hablar de las gentes y de las cosas con equilibrio.

Era una persona ilustrada, pero se comunicaba con facilidad con quienes le rodeaban y en un lenguaje sencillo e inteligible, en un habla popular y directa, capaz de remangarse y hacer frente a cualquier dificultad que se le presentara.

Dante no precisaba la aprobación constante de los demás, y se ganaba la confianza y el respeto con su actitud y trabajo, por mantener unas posiciones sinceras y seguras. Siempre tomaba partido, y jamás permanecía neutral ni indiferente.

Una de las cosas que más valoraba y admiraba era alguien que estuviera bien informado y la sensibilidad hacia las buenas causas, además de que con su sentido práctico no perdía el tiempo ni gastaba su energía en dar cobijo a la ignorancia.

Con su magnetismo y su especial atractivo solía atraer la atención de los demás, pero a veces eso mismo le provocaba una cierta soledad, y eso le obligaba con cierta frecuencia, a recargar las baterías para poder resistir y hacer frente a las dificultades que se encontraba en el camino.

Aunque ante algunas gentes podía mostrarse un tanto petulante e inquieto, solía ser un excelente oyente , que escuchaba a todo el mundo con atención y en el que se podía confiar , y no soportaba a aquellas personas que eran incapaces de mirarse al espejo y ver su propia verdad .

Nuestro protagonista sentía miedo, como cualquier hijo de vecino, pero sabía controlarlo, y veía en los problemas una oportunidad de aprender y decidir, convirtiendo las dificultades que iba superando en oportunidades. Su carácter era sólido, pero a la vez tranquilo y admirado.

Firme no permitía excusa ni de él mismo ni de los demás. Era mucho más exigente consigo mismo que con los otros, y en lugar de buscar pretextos, siempre optaba por buscar soluciones a los problemas, sin importarle cuán difícil y contrario a la intuición, se pudiera sentir.

No era partidario de banderas ni banderías, sino de ideas, pensamientos y personas, y los suyos eran convincentes porque él era una persona comprometida. Por eso no era una persona que le gustara acomodarse en posiciones incomodas.

DF era una persona que tomaba determinaciones sin entrar en debilidades y en sus actuaciones recordaba lo que decía Confucio;”El noble ante nada en el mundo adopta una actitud cerrada en favor o en contra. Se adhiere únicamente a lo justo. Está para todos y es imparcial. Ante lo que no entiende suspende el juicio. Se caracteriza por firmeza de carácter, pero no por obstinación. Es tratable, pero sin intimar. Es seguro de sí, pero no porfiado.”

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