Coloretes

Jueves, 27 de Junio de 2019

Coloretes

12 de Diciembre de 2018 08:01h

Juan Antonio Palacios Escobar
Juan Antonio Palacios Escobar

“A todos los niños de nuestra España rural, para que mantengan vivos a nuestros pueblos perdidos”

Coloretes, a sus nueve años, era un personaje entrañable, cariñoso y de dulce y redondeada presencia .Desde el madrileño barrio de Carabanchel había emprendido con sus padres la aventura de trasladarse a vivir de lo urbano a lo rural, a un pueblo, de los más pequeños de España, Salcedillo en la provincia de Teruel.


Este lugar había conocido sus momentos de esplendor, hasta llegar a tener 170 habitantes, hoy con el paso del tiempo y el despoblamiento apenas mantenía los siete habitantes, por lo que la llegada de nuestro personaje y sus padres Conrado y Corina, era un verdadero acontecimiento.


Tras la recepción en el Ayuntamiento, para inscribirse como nuevos ciudadanos y ciudadanas de este enclave turolense ya se encontraban en su nuevo hogar. No podían creerse que iban a tener una casa propia y un trabajo, que aunque duro, no dejaba de ser un elemento de estabilidad para toda la familia.


De las colas, el bullicio y el estrés a la calma y la suave sinfonía de poder llenarse de todos los sonidos naturales y contemplar las estrellas sin contaminaciones lumínicas. De tener que presentar cada semana sus cuentas de resultados y los efectos productivos a estar más pendiente de sus aventuras interiores.


Una y otra vez se decían ¡Qué bonito es vivir aquí ¡Experimentaban en sus carnes el cambio, como el tiempo transcurría de manera distinta, como si lo paladeáramos y tuviéramos el suficiente para hacer lo que nos viniera en gana y sin que los gastos extras les hicieran pasar apuros económicos.


La simpatía de Coloretes se proyectaba sobre todo lo que había a su alrededor. Siendo tan joven, tenía mucha chispa e ingenio a la hora de hablar y estar en grupo. Le asombraba como sus padres y algunos de los mayores que conocía andaban todo día buscándole tres pies al gato.


Había alegrado la vida de los habitantes de Salcedillo, y ya conocía por sus nombres a todos ellos, y comenzaba a descifrar cuales eran sus costumbres, cuales sus historias y sus gustos. Coloretes iba todos los días en un autobús escolar al Colegio de Torralba de Sisones.
Pero el gran día de los más de seis meses que llevaba en Salcedillo, fue cuando llegó al pueblo Ciara con sus padres, Líam y Brianna, ambos expertos informáticos con trabajo fijo en Dublín y que habían decidido dar un giro total a sus vidas.


Parecía increíble, pero por aquellas cosas de la vida, Salcedillo casi había duplicado su población y habían pasado de ser siete a trece, dos de ellos niños. Quizás pronto si la gente se animaba con el programa municipal que ofrecía casa gratis, podrían volver a abrir la escuela.


De todas formas algo muy importante estaba cambiando en el pueblo, con las carreras de Coloretes y Ciara, con los besos que repartían a todo el mundo, con sus gritos que habían interrumpido aquella paz dominada por el silencio de quienes no esperan otra cosa, que el paso del tiempo. Mientras el campo y los mayores seguían manteniendo sus secretos , en medio de un laberinto interior , que cada vez se alejaba más de una realidad que , aunque lentamente comenzaba a cambiar, y darle una espacio a la fantasía , para aprender que cada parada del camino puede esconder un hada o una criatura , planta o animal inesperado.
Al alcalde del Pueblo, se le ocurrió invitar a todas las familias que quisieran ir los fines de semana para que sus niños pintaran sus paredes con sus grafismos y colores. Salcedillo se convirtió en un lugar de referencia y peregrinación para la infancia.

Noticias relacionadas
Comentarios
blog comments powered by Disqus
Videos