Ataques y defensas

Miércoles, 19 de Junio de 2019

Ataques y defensas

10 de Abril de 2019 18:38h

Juan Antonio Palacios Escobar
Juan Antonio Palacios Escobar

Nos vamos moviendo entre amenazas y alabanzas, ataques y defensas, aperturas y bloqueos, aceptaciones y rechazos, plantes y desplantes, ganancias y pérdidas, apoyos y rechazos, suplicas y duplicas, dominancias y hegemonías, repartos y porcentajes.
Hay ocasiones en la vida en la que no podemos entender la locura de nuestras contradicciones ni la sensatez de nuestros silencios, los clamores de nuestras reivindicaciones ni las complicaciones que nos buscamos inútilmente para no ser capaces de resolver nada.
Nos pasamos demasiado tiempo en combatir lo que no nos gusta y atrincherarnos tras lo que no nos dice nada, y en el camino abrimos las puertas a los enemigos y las cerramos a quienes deberíamos considerar nuestros amigos.
En la batalla diaria, dejamos que fluyan nuestras emociones sin ser capaces de gestionarlas adecuadamente, y no nos paramos a construir nuestras razones sobre la conveniencia de hacer tal o cual cosa. A trancas y barrancas triunfamos o fracasamos sin explicarnos el por qué y de qué manera.
Y disparatadamente, sin orden ni medida, entre voces y susurros, dejamos escapar frases hechas, refranes o pensamientos muy elaborados. Lo peor es cuando no somos capaces de analizar y vamos ingiriendo literalmente palabra por palabra de lo que nos dicen e intentan adoctrinarnos.
A veces, perdidos en la vorágine del caos que nos rodea, entre guerras y conflictos, hacemos las cosas al tuntún, como si lo confiáramos todo al azar y no nos sintiéramos en la necesidad de reflexionar, para emitir todo tipo de opiniones y puntos de vista.
Tendemos a generalizar cuestiones puntuales o elevar a categoría las anécdotas. Para sentirnos reconfortados y divertidos, necesitamos reposar nuestras mentes y dar un buen paseo, relajarnos para poder ver las cosas de otra manera.
Vamos descubriendo que hay ocasiones en las que, entre fantasías e imaginaciones de todos los colores, debemos concentrarnos en nuestras vidas y aprovechar nuestro trabajo para que las cosas avancen. Debemos entender que no siempre, podemos correr y cumplir con todo el mundo, si no que hemos de establecer prioridades para no vernos desbordados.
Tal vez si entenderíamos que los errores son imprescindibles, acertaríamos con más frecuencia, y entre lo efímeros y los garabatos, el ingenio y el entusiasmo, entre lo extraño, lo intenso y lo hermoso, buscamos el momento más adecuado para estar conectados con el mundo.
Los cambios pueden ser duraderos y estables en nuestras vidas, si evitamos distracciones innecesarias. Nada es para siempre y cambiar está en nuestras manos, superando movimientos inmóviles, dando pasos hacia adelante y evitando retrocesos, entre distancias y cercanías, fluideces y atascos.
Aprendemos , a veces tarde, que dentro de nosotros tenemos todas las respuestas , que hemos de saber decir que no, entrenar nuestra flexibilidad y tolerancia para sacar el máximo partido de las situaciones, no confundir receptividad con precipitación, pero sentirnos seguros y comunicativos, con arrojo y buen humor.
No debemos entrar a trapos que lejos de darnos ventaja se vuelven en contra nuestra, pero siempre vendrán tiempos cargados de retos si tenemos la destreza de hacer valer y ganar nuestra capacidad de persuasión.

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