Rebelión o muerte en Ciudadanos

Rebelión o muerte en Ciudadanos

Javier Salvador, teleprensa.com

Para qué hablar de las elecciones si la clave, ahora más que nunca, está en Ciudadanos. España va a tener Gobierno si o si, que de eso no le quepa a nadie la menor duda, pero de todas las cosas que se han escuchado tras el cierre de las urnas sólo hay un apunte que realmente valga la pena analizar y que ciertamente podría llevar a una posible normalidad en el modelo político estatal. Se trata de la llamada del PNV a establecer un cordón sanitario frente a Vox, porque de ese mirar hacia otro lado mientras se tomaban los escaños de la ultraderecha para alcanzar gobiernos sin haber ganado las elecciones vienen estos lodos.

La primera víctima no ha sido solamente Ciudadanos, sino que el PP tiene que empezar a evaluar si realmente va a ser capaz de recuperar lo que se le escapa por la derecha, que ya son tres millones de votos que solo comen de su espacio político. Que lo hagan o no es un problema que tienen tiempo para solucionar, yo diría que cuatro años, pero ese proceso puede acelerarse si Ciudadanos hace las cuentas y un claro examen de conciencia.

A la formación naranja se la han comido por los pie todos y cada uno de los pactos que ha permitido con la presencia de Vox, de ahí que su única salida para reconciliarse con esa sociedad que le ha dado la espalda sea comenzar de manera inmediata a romper todos y cada uno de esos acuerdos.

Aún en minoría, en estos momentos tiene la fuerza suficiente para imponer un modelo que evite las situaciones de bloqueo, reconsiderar sus posiciones, romper todo pacto en el que la extrema derecha forme parte del mismo y permitir que en todo ayuntamiento y comunidad de España gobierne con su apoyo el partido mas votado de las últimas elecciones.

La última revolución de Ciudadanos, su gran rebelión, puede ser precisamente la que le salve de la extinción, pero es al mismo tiempo la mas valiente, la que obliga a dar un giro total a todo lo hecho en los últimos meses, que por otro lado, es eso mismo que ha provocado su estrepitosa caída. Y no hablamos de cualquier caída, sino de la mayor que se ha dado en la historia de la democracia, la misma que sufrió el Partido Liberal británico tras su pacto con los conservadores de David Camero. Les advirtieron, les avisaron y no hicieron caso.

Pasar de 57 a 10 diputados es un trago muy duro, durísimo, pero tener un cáncer localizado y operable y no querer extirparlo, es sencillamente dejarse morir.

El cordón sanitario a la extrema derecha debe empezar por Ciudadanos, porque son ellos quienes nunca debieron permitirles tomar posiciones. Y lo que quiera hacer el PP ya no es problema de ellos, las urnas les han demostrado que no son bajo ningún concepto sus compañeros ideales de viaje.

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