UCA-UCE alerta de la peligrosidad y del vacío normativo existente respecto al uso de patinetes y minimotos eléctricos
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UCA-UCE alerta de la peligrosidad y del vacío normativo existente respecto al uso de patinetes y minimotos eléctricos

11 de Enero de 2017 13:29h

ANDALUCÍA.- La Unión de Consumidores de Andalucía (UCA-UCE)  ante el conocimiento de las numerosas  asistencias en servicios médicos de urgencia por accidentes provocados por el uso de patinetes y minimotos eléctricos hace un llamamiento al conjunto de ciudadanía para extremar la vigilancia y prudencia en el uso de estos productos, especialmente si los usuarios son menores de edad.

Dos de los regalos estrella de estas fiestas navideñas, objeto de reclamo y deseo tanto de mayores como de niños,  están siendo causa de numerosos accidentes y provocando importantes lesiones a sus usuarios,  que son desconocedores, en muchos casos, tanto de los complicado que es mantener el equilibrio en ellos, como de las condiciones de seguridad y de uso que deberían observarse, especialmente si se utilizan en vías públicas. Además, sobre el patinete eléctrico o “Hoverboard”, un artefacto que puede superar los 400 euros de coste, se ha planteado un problema adicional, pues al aparecer algunos de sus modelos se incendian o explosionan con facilidad, lo  que ya ha provocado que operadores de comercio electrónico como Amazon lo retiren de la venta o que algunas compañías aéreas estén prohibiendo su facturación en equipajes. 

Ambos aparatos, comercializados como juguetes, son funcionalmente vehículos de tracción, que pueden llegar a alcanzar entre los 15 kilómetros por hora, con los riesgos que ello puede representar para la seguridad de sus usuarios. A este respecto, en nuestro país, la  policía local de algunas ciudades está actuando para recordar a los usuarios la necesidad de obtener un seguro y una licencia de conducción, si bien el vacío legal existente en este tema está provocando numerosas situaciones conflictivas. Es un caso evidente de falta de previsión del legislador ante una problemática que se veía venir. 

Parece razonable, a nuestro juicio, que estos aparatos no se puedan emplear en la vía pública, pues a pesar de la general creencia de que el uso de los mismos se puede hacer en la calle sin ningún tipo o clase de permiso y como hemos señalado, algunas policías locales ya están actuando en tal dirección, evitando unas prácticas que también pueden generar situaciones de peligro para los peatones y vehículos en las vías públicas. Por ello, lo recomendable sería que su uso sólo fuera posible o espacios y recintos cerrados o privados. Además, como apuntan algunos especialistas en materia de seguridad vial, cuando el vehículo tenga capacidad de desarrollar velocidades superiores a los 6 kilómetros por hora debiera ser obligatorio que el conductor disponga de licencia de conducción, permiso de circulación y seguro para usarlo en la vía pública, una exigencias que difícilmente casarían con la consideración de estos vehículos como juguetes. Asimismo, hay que tener en cuenta que en muchos casos estos aparatos se regalan a niños que ni siquiera tienen la edad mínima para obtener estos permisos o suscribir pólizas de seguros, una responsabilidad que, en caso de accidentes, podría incluso ser trasladada a los padres.  

En Londres, por ejemplo, las autoridades han prohibido la circulación de este tipo de vehículos por las calles tras un  grave accidente de un niño que fatalmente murió al estrellarse contra un autobús. 

A la espera de que el legislador aborde con urgencia la regulación normativa de estos vehículos, estimamos que los usuarios deben conocer los graves riesgos que pueden conllevar, por lo que resulta pertinente trasladar algunos consejos y recomendaciones para su correcto uso, especialmente si se trata de menores de edad, tales como: 

  • No permitir sul uso a menores de 5 años, vigilando siempre que el niño puede caerse o atropellar a otras personas.
  • Siempre es conveniente montar estos vehículos provistos de cascos, rodilleras, coderas y muñequeras.
  • Comprobar el etiquetado del producto y que cumple con las norma europeas de seguridad, así como que estén fabricados con materiales resistentes y que en caso de rotura no tengan bordes o elementos cortantes. 
  • Tratándose de aparatos eléctricos, comprobar que las baterías están debidamente colocadas y también sus indicaciones de voltaje, permitiendo su uso sólo según las edades recomendadas. 
  • Tener siempre presente el límite de peso del usuario, referido a la cantidad de carga, establecida por el fabricante, que el dispositivo puede soportar, reduciendo de esta manera el riesgo de daños por sobrecarga, que incrementa el peligro de caída.

 

  • No hacer uso de ellos en vías públicas por donde transiten otros vehículos o peatones, optando por recintos privados cerrados o acotados.

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