Simplicio Surrealista
Menú principalabrir menu

Simplicio Surrealista

13 de Septiembre de 2017 14:09h

Juan Antonio Palacios Escobar
Juan Antonio Palacios Escobar

SS era un ser extraño, como su apellido rezaba surrealista. Era capaz en el momento más increíble y desde la mano de su pensamiento absolutamente libre y en ocasiones anárquico de dibujarnos otra realidad, dibujándonos un mundo absurdo e ilógico, en el que el azar, la rebeldía tenía sus fuentes de inspiración.

Simplicio escribía con un nuevo lenguaje, liberando su mente de todas las restricciones tradicionales sin ataduras a claves morales, religiosas, familiares o de pertenencia a una patria o nación.  Siempre andaba a la búsqueda de un mundo que solo existía en su imaginación.

Desde el mundo de sus sueños intentaba animar lo inanimado, aislar los fragmentos anatómicos que le salían al paso, incorporar todos los elementos incongruentes, provocar todas las metamorfosis hasta el caos y las perspectivas vacías.

Surrealista impulsaba los cambios radicales que  rompieran con todos los estereotipos y que desorientara a cualquiera por sus significados diferentes, de tal manera que una misma cosa podía ser interpretado de múltiples maneras.

Entre el todo y la nada, palabras con gloria o expresiones de tristeza, radicalizaciones y responsabilidades, juicios  y valoraciones, ascensos y decadencias, pretendía cambiar su entorno y su manera de actuar desde su lado más creativo.

Debía dejar atrás las cosas que le limitaban y mirar al futuro sin lastres ni mochilas innecesarias No solía obsesionarse por encontrar rápidamente una solución pero sabía que los temas complejos no se resuelven con facilidad. Necesitaba tiempo para situarse de la proximidad a la distancia.

Entre el placer de pensar y la satisfacción del actuar, debía cubrir aquel tiempo de tránsito y espera desde un mundo oscuro a la luz del camino, de la regularidad a la flexibilidad, del individuo al grupo, del aquí y ahora al allí y al futuro, de la reproducción a la producción, de la seguridad a los riesgos, del pensando al haciendo.

Al sonar de sus rarezas, entre diversiones y seriedades, no podía dejarse llevar por la negatividad. Procuraba que siempre le acompañaran fuerzas positivas y buenas vibraciones, situándose cerca de los constructores de proyectos y lejos de los destructores de ideas.

A veces pretendía conseguir sus objetivos en un solo paso y conseguir sus sueños sin esfuerzo. Debía gestionar su tiempo de manera que le quedara espacio para todo, sin ponerse metas demasiado altas que solo le conducirían a la angustia y la frustración.

Superando trampas y timos , profundidades e intimidades , estaba dispuesto abrir su corazón a las personas que quería, aunque tenía un buen sentido crítico y se exigía a sí mismo un máximo de autocrítica, objetividad e inteligibilidad a la hora de comprender la realidad del mundo.

Había problemas que venía de lejos pero que no terminaba de resolver, y también había descubierto lo inútil que resultaba esa ansiedad  de querer excederse en su perfeccionismo para no llegara  ningún sitio, en una carrera desenfrenada entre el desastre y la estafa.

Simplicio estaba abusando de sus fuerzas y debía poner orden y moderación en su vida... Eran momentos  en los que su espíritu de comunicación y generosidad le invadían y estaba dispuesto a hacer disfrutar a todo el que le rodeaba., y es probable que algunos de sus sueños estuvieran a punto de cumplirse.

Comentarios

blog comments powered by Disqus

Noticias relacionadas

Videos


Noticias más comentadas

Powered by Disqus

Las noticias en tu email

diario digital