Pescadería, espejo de incompetencia política
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Pescadería, espejo de incompetencia política

17 de Octubre de 2017 11:56h

Javier Salvador, @jsalvadortp
Javier Salvador, @jsalvadortp

A finales del año 2014 la Asociación de Comerciantes de la Plaza de Pavía comenzó una dura lucha para evitar, en un primero momento, que les derribasen la pasarela que une Pescadería -La Chanca con el mercado, la vía más transitada por los vecinos de ambos barrios para ir de un lado a otro. O tiras por el puente o bajas hasta el Parque Nicolás Salmerón y de ahí al centro, o subes hasta la calle Copo para acceder por Chamberí hasta la plaza, que es lo mismo que caminar por las faldas de la Alcazaba. Es decir, un paseo precioso si vas de ocio, pero poco operativo para el día a día. El caso es que consiguieron evitar el derribo que tenía programado el entonces concejal de urbanismo Pablo Venzal, pero sabiendo que el compromiso político de hoy día en Almería es tan rígido como un mástil de papel, fueron un paso más allá y convencieron a los partidos que se presentaban a las elecciones municipales del siguiente año para que firmasen un acuerdo por escrito en el que no sólo se comprometían a conservar el puente, a no derribarlo, sino a ponerlo en valor. La estrategia era clara, establecer como mínimo en una negociación tu máxima aspiración y poner por encima de ello otros objetivos políticamente correctos a los que eres capaz de renunciar, pero partiendo de que la otra parte nunca osaría a dejarte en los mínimos y menos en un proceso de precampaña electoral.

La operación salió y todos excepto el PP firmaron el acuerdo. No hubo adhesión de los populares porque sencillamente no fueron invitados a ello, es decir, se les hizo aprender la lección de que no puedes dar un martillazo un día y al siguiente mirar hacia otro lado preguntando quién ha sido. Ciertamente fue arriesgado, porque una nueva mayoría absoluta de los populares hubiese echado por tierra cualquier esperanza de poner el puente en valor, hasta su propia supervivencia, pero el análisis de tendencias electorales no es algo exclusivo de equipos de campaña, sino que todo el mundo puede tirar de calculadora y hacerse sus propias previsiones.

El PP perdió la mayoría absoluta y obviamente #Salvemoselpunte desempolvó sus acuerdos preelectorales. Ganaron la moción en el pleno del Ayuntamiento de Almería por unanimidad, ya que los populares entendían que no podían oponerse a una actuación que posiblemente les había supuesto parte de la pérdida de esa mayoría absoluta, dado que sus resultados en el barrio fueron un desastre comparados con los obtenidos en las anteriores elecciones. Pero la moción fue papel mojado. Un “si que lo haremos” del pleno del Ayuntamiento de Almería guardado en un cajón es como el compromiso de Mariano Rajoy con Cantabria, pura mentira según denunciaba hace unos días el mediático presidente autonómico Miguel Ángel Revilla.

Si algo ha diferenciado a #Salvemoselpuente de otras movilizaciones es su persistencia, así que en 2016 volvieron al ataque, una nueva moción y otra aprobación por unanimidad. Pero nada, hasta que en 2017 propusieron “la moción de la vergüenza”, una fórmula por la que pidieron al portavoz de la principal fuerza de la oposición que presentase una propuesta para que el propio plenario obligase al pleno a exigir que las medidas allí aprobadas tuviesen una mínima efectividad, en definitiva se trataba de sacar los colores al sistema político municipal. El PP consiguió abortarlo con el compromiso del inicio inmediato de obras, aunque antes querían un referéndum para decidir sobre qué modelo de arreglo entre los distintos presentados, que no son más que lavados de cara con mas o menos estilo. Suficiente a los ojos de los vecinos que entienden que con ello el puente no se tira y, por lo menos, se pone en valor.

A finales de este año, después de tres mociones y un referéndum el Ayuntamiento de Almería ha sido incapaz de acometer una obra en la que no tiene pensado invertir más de 200.000 euros, cuando su presupuesto es de casi 190 millones de euros, es decir una mínima parte de lo que le va a costar su nuevo e impresionante edificio para la gerencia de Urbanismo o cualquiera de las obras acometidas en los barrios ricos de la ciudad.

Ahora #Salvemoselpuente se dirige a los tres grupos políticos que suman la mayoría del pleno, PSOE, CS e IU para pedirles que presenten una moción de reprobación al alcalde de Almería. Son conscientes de que en España la reprobación de un político no es más que decirle públicamente eso de “chico, no vales nada” y que no tiene más consecuencia que la llamada de atención, pero también están convencidos de que no hacer nada es asumir que su barrio no puede evolucionar por la incompetencia política de unos pocos.

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