Enlace y Fadal demandan una atención integral para las personas que sufren problemas de adicciones y enfermedad mental.
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Enlace y Fadal demandan una atención integral para las personas que sufren problemas de adicciones y enfermedad mental.

24 de Junio de 2016 10:39h

Imagen de archivo de un centro de tratamiento de adicciones de Guadix
Imagen de archivo de un centro de tratamiento de adicciones de Guadix

ALMERÍA.- Con motivo del 26 de junio, Día Internacional de lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, las entidades que intervienen en el ámbito de las adicciones en Andalucía llaman la atención de la sociedad y de las Administraciones Públicas sobre la inadecuada atención que sufren las personas con patología dual.

Según Antonio Escobar, presidente de ENLACE, “más del 50% de las personas con problemas de adicciones tienen, además, al menos un trastorno mental. La intervención en esta doble problemática, conocida como “patología dual”, entraña una espacial complejidad, dado que tenemos que afrontar la estabilización de la persona a nivel psicopatológico, a la vez que se aborda la adicción, y que esto requiere una coordinación permanente entre los dispositivos de Salud Mental y los de Adicciones”.
El tratamiento de personas con diferentes patologías mentales asociadas con adicciones a las drogas en las Comunidades Terapéuticas, está basada, entre otras, en la evidencia científica del “contagio positivo”. La convivencia de estas personas, en un medio normalizado y especialmente adecuado, como el que suele crearse en este tipo de establecimientos, situados generalmente en ambientes rurales, con una presencia de equipos multiprofesionales, y con un modelo de intervención bio-psico-social, ha tenido un efecto beneficioso y normalizador para estos pacientes.
Sin embargo, para que se produzca ese “efecto contagio” han de darse algunas condiciones que se daban cuando se inició este tipo de prácticas, y que actualmente han sufrido importantes modificaciones, poniendo en crisis este tipo de prácticas y, por extensión, el funcionamiento mismo de las Comunidades Terapéuticas.
El cambio ha sido originado por la inversión de los porcentajes, inicialmente se trataba de integrar entre la inmensa mayoría de personas con adicciones, a algunas personas con patología dual. En estos momentos nos encontramos con recursos terapéuticos en los que hasta un 70% de los pacientes son personas con multipatologías, donde el programa terapéutico, ya no responde ni obtiene ese buscado “efecto contagio”.
El programa de intervención en las comunidades terapéuticas está orientado a lograr la superación de la adicción a las drogas y a conseguir la autonomía de estas personas. Este presupuesto, que era y sigue siendo válido para personas que presentan un problema ligado, exclusivamente, al desarrollo de una adicción, no puede aplicarse a pacientes cuya patología mental les impide alcanzar esa pretendida autonomía. Los intereses y metas para esta diversidad de pacientes, con frecuencia entran en colisión. Los diagnósticos, los planes de intervención, los objetivos, los ritmos de trabajo, son tan diferentes, que hacen muy difícil el tratamiento y la gestión de esta diversidad.
Por otro lado encontramos en la práctica dificultades de coordinación entre sistemas. En Andalucía, pese a la existencia de un “Protocolo de actuación conjunta entre unidades de salud mental comunitaria y centros de tratamiento de drogodependencias”, no se observa una adecuada coordinación entre los recursos. “Por eso decimos que los recursos especializados “se pasan la pelota” y las personas quedan desatendidas”, como explica Antonio Escobar.
También exponer que el tratamiento integrado comunitario, en el que un único equipo lleva a cabo el abordaje de ambos trastornos, no se ha desarrollado en absoluto en nuestra Comunidad, pese a que está reconocido como el más efectivo. Estos equipos podrían tener carácter itinerante para la intervención tanto en recursos ambulatorios como en la calle. “Realmente hace falta una apuesta importante para el tratamiento de esta doble problemática”, comenta Antonio Escobar, “contando además con Centros de Día que propicien la normalización y la autonomía de estas personas, pilotando experiencias en Comunidades Terapéuticas específicas para este tipo de pacientes, e incrementando la formación de profesionales para el abordaje integral”.
 Las asociaciones de adicciones conocemos a fondo esta realidad, acompañamos a estas personas, nos convertimos en espacios de estabilización, de baja exigencia, en redes de apoyo emocional y de intermediación con otros recursos de la comunidad… Pero nuestra misión también es visibilizar la discriminación que están sufriendo y exigir una mayor implicación de las Administraciones Públicas y de la sociedad en general en el abordaje de esta compleja problemática, para que “no se pase la pelota”.

Las reivindicaciones de FADAL (FEDERACIÓN DE INTERVENCIÓN EN ADICCIONES DE ALMERÍA)
Las entidades agrupadas en la Federación almeriense FADAL reclamamos:

Centrarse en la atención a la persona, garantizando el cumplimiento del protocolo de coordinación entre los dispositivos de adicciones (públicos y privados) y los de salud mental, agilizando los trámites administrativos, reservando citas específicas para las personas con adicciones, etc.
El derecho de todas las personas con patología dual a una atención de calidad y, por tanto, diferenciada y ajustada a las necesidades y posibilidades que su situación les permita.

Promover la atención integral comunitaria creando equipos y recursos específicos que garanticen la continuidad en el tratamiento, incluido el de las personas que salen de prisión. Contar con equipos especializados que hagan intervención de calle, realizando diagnósticos cuando éstos no existan, administrando los tratamientos para aquellas personas que no cuentan con ninguna persona de apoyo, etc.
Crear recursos ambulatorios o centros de día dirigidos a favorecer la normalización y la autonomía de estas personas, así como programas “puente” entre la salida de prisión y la incorporación de nuevo a la comunidad.
Adaptar algunas comunidades terapéuticas y otros recursos residenciales para la atención a personas con patología dual, dotándolos de personal especializado y programas basados en la evidencia científica, que contemplen la perspectiva de género.  
Potenciar el trabajo de coordinación entre todos los recursos públicos y las entidades sociales para una atención eficaz de estas personas.
Mejorar la formación de los y las profesionales, al tiempo que se redoblen los esfuerzos para sensibilizar a la sociedad y abrir un debate riguroso sobre esta temática, que favorezca la implicación de la comunidad en la acogida y la integración de estas personas.
Denunciamos que la mayor parte de las mujeres con problemas de adicciones se encuentran en una situación de invisibilidad y que, mientras que los datos de indicadores de consumo de drogas de hombres y mujeres se van equiparando cada vez más, el acceso a los recursos terapéuticos sigue siendo casi exclusivamente de hombres.
Reclamamos que le III Plan Andaluz de Drogas, recientemente aprobado, se desarrolle en toda su potencialidad  y se pongan en marcha las importantes medidas que incluye.
Por último, demandamos de la Administración pública andaluza, un nuevo mapa de distribución de recursos en Andalucía, que responda a las necesidades reales en esta materia. Así, por ejemplo, nos encontramos con que en Almería hay sólo 20 plazas para tratamiento en Comunidad Terapéutica concertadas, de las 453 existentes, entre públicas y privadas concertadas, creadas en Andalucía.

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