El legado de Gabriel Amat
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El legado de Gabriel Amat

13 de Julio de 2017 18:26h

Javier A. Salvador, @jsalvadortp
Javier A. Salvador, @jsalvadortp

Entre esas cosas que tenemos para reflexionar durante el verano 2017 está el legado que Gabriel Amat dejará en breve, ya que en 2018 está previsto que deje la presidencia de la Diputación Provincial por problemas de salud, al menos en Cantoria han llamado así al motivo de la baja del ex alcalde del PP y la renuncia de la concejala que debía sustituirle, pues parece que la condena a ocho años de inhabilitación debe ser algo secundario. En el caso del alcalde roquetero y no hay condena, aún, pero es obvio que las causas por las que ya han pasado cinco jueces tocan a su fin, y cada vez con mas empresas implicadas. Tendrá que ir al banquillo de los acusados, posiblemente junto a alguno de sus familiares, para defender su inocencia, y eso no quiere decir que ante la ley sea ya culpable, pero políticamente será aún más insostenible su posición.

Si analizamos bien lo que deja a su paso podemos encontrar que Amat ha hecho el trabajo sucio de una de las aspiraciones de Ciudadanos, como era o es la eliminación de las diputaciones provinciales, al menos tal y como las conocemos hasta ahora. En el caso de Almería el paso del Atila de Roquetas ha provocado que la empresa pública del agua genere una millonaria deuda obligando a los alcaldes de Almanzora y Levante a salirse de un modelo que había funcionado con mas o menos consenso, pero que él y su equipo de estrellas de la política local han hecho saltar por los aires. La descapitalización de Galasa por la pérdida de clientes no es una rabieta política, sino la consecuencia de mentiras, engaños y un uso demasiado partidista de la propia Galasa.

Pero si la pérdida de la empresa pública de aguas es un duro golpe para la institución provincial mas aún puede serlo el hecho de que los ayuntamientos empiecen a dejar la Diputación de Almería como entidad recaudadora de sus impuestos municipales. El principal problema detectado es que nunca hasta ahora se habían sentido rehenes de un partido, pues los ayuntamientos viven del adelanto del dinero que la institución hace de los impuestos que recaudan para los ayuntamientos. El problema es que hacerlo desde los propios consistorios es más barato y más efectivo, ya que los números dicen que la Diputación cobra bien en periodo voluntario, es decir, lo que pagas porque lo tienes domiciliado en la cuenta, pero son nefastos en el cobro a aquellos que devuelven el recibo. Y la picaresca es mas rápida que las propias administraciones, y ya son demasiados los que se han aprendido la lección de que escapar de ciertos pagos es fácil si quien cobra es la Diputación. 

Para que nos hagamos una idea. Todo ayuntamiento que esté en un cobro por debajo del 85% sencillamente está haciendo el primo, y si con la vía ejecutiva no suben hasta el 97% están haciendo que los justos paguen las culpas de los pecadores. Pero fíjense si la Diputación es poco fiable para algunos ayuntamientos en asuntos de recaudación que ni tan siquiera Roquetas de Mar, cuyo alcalde es también el presidente de la institución, cobra sus recibos vía institución provincial, lo que les ahorra ese tanto por ciento de comisión que se queda el palacete de la calle Navarro Rodrigo para que el presidente pueda, entre otras cosas, gastar cientos de miles de euros en visitas a los pueblos o tener asesores de más de 4.000 euros al mes.

Y si el segundo legado que deja es la disminución de los pueblos para los que gestiona la recaudación, la tercera y no menos importante es la ruptura del consenso que durante años ha permitido que los alcaldes del Almanzora, Levante y Los Vélez, independientemente de su color político, compartiesen consorcio de basuras. El emponzoñamiento del proceso de elección de presidente para poner al frente al primer edil de Olula del Río, ahora investigado por tres causas judiciales en las que la prevaricación es la menor de las acusaciones, ha llevado a otra guerra que nunca antes se había producido.

Se puede pensar que en los sustitutos está la solución, pero les voy a poner un ejemplo de lo que es hacer política por ego y no por compromiso público. El escenario es la carretera de El Toyo y la obra, una sencilla rotonda que han adornado con piedras marrones y blancas replicando el logotipo de promoción turística. Una rotonda y unas piedras para hacer un montaje de video en el que hasta suben a un cámara a la cesta de un camión grúa con el fin de que el vicepresidente de la diputación, el teniente de alcalde de Almería y el diputado de obras, puedan hacerse fotos desde una perspectiva aérea. Y si ese es el despliegue para una rotonda, no me cuesta nada creerme la última denuncia del PSOE en la Diputación sobre los cientos de miles de euros que Amat se ha gastado en las visitas a los pueblos. Vamos que tirando con pólvora de rey el dinero se evapora pronto, pero claro, esa pólvora la pagamos entre todos los que no hemos aprendido a escapar de los recibos de Diputación.

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