El acusado de matar a su mujer y al jefe de ésta dice que no preparó el crimen y que quería "quitarse la vida"
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El acusado de matar a su mujer y al jefe de ésta dice que no preparó el crimen y que quería "quitarse la vida"

19 de Junio de 2017 17:46h

TELEPRENSA.- Diego G.G. ha declarado hoy ante un jurado popular por la muerte de su mujer, Francisca H.H., uy el jefe de ésta, Manuel T.B. El autor confeso del doble crimen no comparte la intencionalidad que le achacan el fiscal y las acusaciones particulares y asegura que no planeó matar a tiros a ambos, sino que llevaba consigo dos escopetas porque quería "quitarse la vida".

Es más, ha asegurado que disparó contra su esposa porque ésta le dijo: "Para quitarte la vida tú, me das un tiro". A esto añade que hizo lo propio con el jefe de Francisca porque éste le insultó y le dijo que era un "cornudo". Su abogado afirma por su parte que actuó bajo un "trastorno" porque llevaba una semana trabajando de noche y meses sin dormir.

A primera hora de la mañana se reunían los posibles miembros del jurado popular que juzgará a Diego G.G. Pasadas las doce del mediodía ya estaba constituido y daba comienzo la primera sesión de la vista oral celebrada ante la Sección Segunda de la Audiencia de Almería, con una palpable tensión entre los familiares del fallecido.

Tras la lectura de los diferentes escritos de acusación y el de defensa, el acusado ha comenzado a responder a las preguntas de las partes personadas, ofreciendo un relato muy distinto al del Ministerio Público. Ha reconocido que "tres o cuatro" meses del fatídico 3 de mayo de 2015, su esposa le había dicho que “no estaba a gusto” con él y que le “daba mala vida”.

Ha sostenido que ambos estuvieron de acuerdo en separarse pero incide en que tenía sospechas de que la mujer mantenía una relación con su jefe, que “le pagaba de más” y le “ponía días aunque no los hubiera trabajado”, añadiendo que tuvo diferentes indicios de que tal infidelidad existía.

Sin embargo niega que maltratase a su esposa o que le propinase un “guantazo” durante la noche del Jueves Santo que se celebró en abril de dicho año, o que dos días antes de la muerte de Francisca la tumbase “contra su voluntad” en la cama e intentase forzarla a mantener relaciones sexuales y fuese detenido por uno de sus dos hijos.

En la línea de lo argumentado por su abogado,  Diego G.G. "tres meses largos sin poder dormir" debido a que creía que su mujer mantenía una relación con su jefe, añadiendo que todo ese tiempo lo pasó en un sofá. También ha dicho que tras una discusión con su mujer y uno de sus hijos tuvo que ir al hospital de El Toyo porque sintió un "pinchazo" en el pecho.

Asegura estar arrepentido -aunque los letrados de la acusación han hecho referencia a testimonios en otro sentido-. : "Antes que a ellos, tenía que haberme quitado la vida yo" ha llegado a decir, apostillando que tuvo que pasar "varios meses" en la enfermería de la cárcel por el estado mental que tenía. "Estoy arrepentido de lo que hice, lo estaba, lo estoy y lo estaré", ha incidido.

Así, Diego G.G. ha relatado que el 3 de mayo de 2015 fue desde su casa en Campohermoso a la de su suegra en la pedanía Barranco de los Lobos de Sorbas a "recoger unos pájaros" y que llevaba en su furgoneta dos escopetas porque tenía pensado quitarse la vida pero que cuando le contó a su esposa sus planes ésta le dijo: "Para quitarte la vida tú, me das un tiro".

Según él, fue entonces cuando disparó a su mujer, quien le habría confirmado que le era infiel, y con la idea de hablar con el jefe de ésta, se dirigió al semillero de Níjar donde la mujer había trabajado durante 25 años, sin pensar en ese momento en entregarse en el cuartel de la Guardia Civil en Sorbas.

Una vez en el semillero, afirma, se encontró con un hijo de Manuel, llamó por teléfono a este último y mantuvieron un encuentro en el que el futuro fallecido lo llamó "cornudo" y lo insultó -siempre según el relato del acusado-. Nuevamente, cargó una escopeta y disparó contra él. En ambas agresiones las víctimas lo habrían visto cargar el arma sin hacer nada, una contradicción en la que han insistido las acusaciones.

Posteriormente se entregó en el cuartel de la Guardia Civil en Níjar.

Diego G.G. se enfrenta a penas que suman 37 años de prisión por dos delitos de asesinato y otros dos de maltrato.

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