¿Brexit?, ¿Qué Brexit?
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¿Brexit?, ¿Qué Brexit?

25 de Julio de 2016 14:28h

Francisco Mancera
Francisco Mancera

Ya hace un mes que los británicos decidieron en referéndum celebrado el jueves 23 de Junio de 2016 salir de la Unión Europea (UE). Poco o nada ha cambiado desde entonces, más allá de los preparativos de una larga y dura negociación de dos años. Un plazo bastante largo que se han autoconcedido ambas partes, para fijar los términos de la separación y lo que es más importante; fijar las futuras relaciones económicas entre el Reino Unido (RU) y el Resto de la UE. Hasta que no sean conocidos estos acuerdos cualquier reflexión es un puro ejercicio de economía-ficción. Hagámoslo, repasemos la situación por grandes bloques de política económica.

Política Monetaria. La libra esterlina nunca se diluyó en el euro. Por lo que el Banco de Inglaterra siempre ha podido controlar el tipo de interés británico (LIBOR) y ha tenido completa autonomía para fijar la política del tipo de cambio: en su caso de libre flotación o flexible (ver Nota). Por lo tanto, nada va a cambiar en este aspecto. ¿Cómo reaccionaron los mercados de divisas? El 27 de junio comprar un euro pasó a costar siete peniques más que el día del referéndum: pasó de 0,766 libras a 0,834 una depreciación del 9%. Desde entonces la cotización se ha mantenido estable. La depreciación de la libra esterlina se está interpretando como un signo de la debilidad del sector exportador británico. De cualquier forma esta depreciación de cuajar y ser considerada como permanente por los agentes económicos, va a propiciar el incremento de las exportaciones británicas y la reducción de las importaciones al encarecerse frente a los productos británicos. Que dada la actual situación económica no se me antoja una mala cosa, sino todo lo contrario.

Política fiscal. La UE no ha profundizado en esta faceta, los países miembros mantienen autonomía a la hora de fijar los tipos impositivos y el gasto público. Tanto es así que hay países miembros de la UE que son paraísos fiscales; Luxemburgo y en menor medida Irlanda. En realidad sólo se había acordado un laxo techo para el déficit fiscal anual y cierta armonización de figuras impositivas. Otra cosa son las duras condiciones impuestas a los países rescatados: Grecia, Portugal, Irlanda y España que obviamente no se le aplican al RU. Parece sensato que el RU va a recuperar su total autonomía fiscal y que no habrá ningún acuerdo en esta materia.

Política arancelaria. La UE tiene el total control de los aranceles que fijan a las mercancías que entran en la Unión. Este va a ser uno de los puntos principales de la negociación entre la UE y el RU. La UE tiene acuerdos importantes en esta materia con países que no forman parte de la Unión: Andorra, Turquía, la EFTA y muchos más. Acuerdos bilaterales que casi suponen la supresión de cualquier arancel. Presumiblemente el RU volverá a ingresar en la EFTA (asociación que creó) y que reúne a los principales países europeos que están fuera de la UE. Parece sensato pensar que en el acuerdo final no se reestablezcan ningún tipo de arancel al intercambio de mercancías, en la línea de los acuerdos bilaterales ya existentes. Más aún cuando la UE está negociando en secreto un acuerdo comercial con los EE.UU., el TTIP.

Libertad de movimiento de factores productivos. La pertenencia a la UE obliga a sus estados miembros a la libre movilidad del capital y personas (con excepciones) dentro de sus fronteras. El Capital. Siendo Londres el principal mercado financiero europeo, veo improbable que en el acuerdo final se restrinja la movilidad del capital en lo más mínimo entre el RU y la UE.
El Trabajo. La crisis económica y el fenómeno de los refugiados han llevado a algunos países miembros a suspender el acuerdo de Shengen (movilidad de personas) antes incluso del Brexit, por lo que en puridad no hay libertad plena de movimiento de trabajadores. Soy pesimista, en mi opinión la pirámide de población invertida del Reino Unido (como Japón y hacia dónde va España) junto a las consecuencias xenófobas de una crisis económica interminable (como en la Alemania pre Nazi) explica mucho del resultado del referéndum sobre el Brexit. Se me antoja muy difícil un escenario final donde la movilidad de las personas entre la UE y el RU no esté muy seriamente restringido, más allá del turismo, claro está. De hecho no descarto medidas unilaterales inglesas previas al acuerdo, para cerrar sus fronteras… no en vano habrá que contentar con algo a los votantes del Sí al Brexit. Concretando, y en mi opinión, se va a acabar que los ingenieros españoles vayan a Londres a trabajar de camareros y también las operaciones de cadera de los jubilados ingleses en la sanidad pública española.

El reparto del “ajuar” común va a ser lo peor. Los proyectos europeos plurianuales, las directivas europeas ya aplicadas, las ayudas europeas a empresas y agricultores y las deudas europeas van a llevarse la mayor parte del tiempo de negociación. Poca cosa más. El Reino Unido es miembro fundador de la OTAN y aliado natural de la Europa continental y eso no va a cambiar.

¿Cómo ven los mercados el Brexit?

Bien, lo ven muy bien. El índice bursátil más importante de la bolsa británica es el Footsie 100 (FTSE 100) las empresas recogidas en este índice suponen el 80% de la capitalización de la bolsa de Londres. El día del referéndum cotizaba en 6.338,10 al día siguiente bajo un -3,1%, el lunes 27 de junio alcanzó el mínimo del periodo analizado en 5.982,20 (una caída acumulada del -5.6%). Inmediatamente después el FTSE 100 inicia una senda de crecimiento, en dos días recupera toda la caída y el viernes 21 de Julio cerró en 6.730, lo que supone una subida acumulada desde el referéndum del 6,2%. Como se aprecia los mercados se han tomado muy bien el Brexit. Además no cabe la lectura de la sobrerreacción de los mercados: porque ya ha pasado un mes y porque la incertidumbre sobre el resultado del referéndum era absoluta.

¿De verdad es necesario tanto ruido mediático para tan poca cosa? No, no es necesario.

Otra cosa es que Europa no ilusiona. Esta Europa hace tiempo que ha dejado de ser un proyecto común para ser otro reducto de poder. La suspensión del tratado Shengen en algunos países en lo peor de la crisis, precisamente cuando más necesario es poder emigrar, la no armonización fiscal llevada al esperpéntico extremo de existir paraísos fiscales internos, la doble vara de medir en las negociaciones con Grecia y con Reino Unido, la incapacidad de gestionar una política exterior común de mínimos (como con los refugiados sirios) todo esto le resta cualquier interés, cualquier esperanza en este proyecto común, al menos a la mayoría de la población.

by PacoMan

Nota: En realidad las grandes divisas; dólar, euro, yen y libra tienen “pactadas” unas anchas bandas de fluctuación entre sus respectivas monedas, lo que se conoce como “flotación sucia”. Estas bandas no son públicas, para evitar ataques especulativos como los que costaron la existencia al ECU, el predecesor del euro. 

   

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