Bob esponja alcalde de Almería
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Bob esponja alcalde de Almería

04 de Agosto de 2017 11:43h

Javier Salvador, @jsalvadortp
Javier Salvador, @jsalvadortp

La secuencia es divertida y algo normal, dentro de lo cotidiano, pero si no eres el alcalde con el sueldo más alto de toda Andalucía, con 5.400 euros mensuales, lo que implica que con la extra de verano se ha podido alquilar una casita en el parque natural de Cabo de Gata, porque este mes ha ingresado un mínimo de 10.800 euros. La imagen de un alcalde de la ciudad tomando el sol en la piscina de su casa de veraneo no tiene mayor problema si las cosas estuviesen como deberían estar. Que no es el caso.

Vacilar de piscina cuando los sueldos de la recuperación económica no dan ni para una charca resulta un poco heavy, pero es un poco de mal gusto si al mismo tiempo que el chaval chapotea, tienes a los agricultores de Almería, los de la capital y sus alrededores principalmente, suplicando agua y un poco de cordura en su gestión.

Obviamente me importa tres cojones que el alcalde de Almería se alquile una casa en Rodalquilar, ya le cueste 180 o 300 euros al día, pero me gusta sobre todo que sea una casa ofrecida en Airbnb, una herramienta de economía colaborativa que se rige por los mismos principios que Uber o Cabify, la bestia negra de los taxistas, pero vamos que si uno pone a disposición de clientes casas como la que disfruta el alcalde de la ciudad de Almería, los otros ponen coches. Así las cosas, no creo que el primer edil tenga problemas para que estos servicios se pongan en marcha en la ciudad, y que todos podamos disfrutar de servicios de calidad a un precio competitivo.

Que un tal Fernández Pacheco se pegue un baño en una piscina y lo suba a las redes sociales es normal, pero que lo haga el alcalde de Almería que tiene como concejal de urbanismo a un político investigado por una trama de falsificación de documentos públicos, mientras era responsable de obras públicas en la Diputación Provincial de Almería, suena un poco raro, vamos que vivir así de relajado debe ser fruto de esa indolencia y pachorra que viene demostrando como alcalde, así que en el fondo no es nada anormal. El comportamiento, claro.

Lo mejor que nos podía pasar a todos los almerienses es que el muchacho se enamorase de la piscina y se quedase allí añito y medio mas, hasta las elecciones, sin necesidad de volverse a poner un traje, que el de alcalde ya sabemos que le queda grande, mientras que el de baño y el flotador de piña le van genial.

Obviamente no puedo desearle unas felices vacaciones a un alcalde que vive al dictado de lo que le imponen desde la Diputación Provincial, negando información a los medios que no le somos fieles seguidores de sus redes, pero sí le deseo que se quede en la piscina haciendo el Bob Esponja. En el fondo del mar, que igual así podemos evolucionar como ciudad y hacer algo más que ajardinar rotondas.

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