Almería o Hollywood de Europa sur
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Almería o Hollywood de Europa sur

16 de Noviembre de 2017 11:26h

Javier A. Salvador, @jsalvadortp
Javier A. Salvador, @jsalvadortp

Hace muchos años, algo así como veintitantos, sentado en la terraza del café Gladys con Luis Fernández Revuelta, fundador de Viajes Alysol y muchas cosas más, me contaba sus continuos intentos por conseguir que Almería mirase de frente a las posibilidades que le daba el cine, lo poco que hacía falta invertir frente a lo mucho que podríamos esperar como retorno. La persona en cuestión tenía una visión muy especial sobre este asunto porque, entre otras cosas, era de esos pocos que en aquellos años se había hartado de ver mundo, de tomar ideas de aquí y allí que servirían para darle una dirección concreta a una provincia que ha intentado subirse a todos los carros que han pasado por su puerta, aunque con tan aparente desgana que apenas se han rematado faenas. Sólo en agricultura lo hemos conseguido, y en buena parte gracias a que un joven médico de El Ejido metido a político, Juan Callejón, decidiese allá por los años ochenta montar lo más parecido a una estrategia de lobby con sus compañeros de partido para que los camiones con frutas y hortalizas dejasen de pagar altísimos aranceles en frontera con Francia. Años mas tarde llegaron los acuerdos de la hoy UE, pero nosotros ya llegábamos a los mercados.

Las grandes posibilidades de Almería siempre han estado ahí, y el verdadero problema es que se las ha visto pero nunca se las ha hecho el caso necesario hasta que un político ha decidido dar el paso definitivo. Imagen, por ejemplo, que el anuncio hecho por Susana Díaz, presidenta de la Junta de Andalucía, sobre el estudio de viabilidad para hacer de Almería la verdadera Hollywood del sur de Europa empieza a tomar forma. La pregunta es qué supondría.

Pongamos por ejemplo que todo sale bien, que dejamos de lado la gresca política de los mediocres, de los que viven de la foto con un famoso sobre alfombras rojas que pagamos entre todos, para entender qué puede depararnos ese otro futuro.

Imaginen que Almería reúne además de condiciones naturales otras de tipo técnico que ayuden a desarrollar aquí todos los procesos. Un marco regulatorio que permita gestionar con agilidad necesidades tan imprevistas y urgentes como las que pueden surgir en un rodaje, infraestructuras y servicios necesarios para rematar sobre el terreno todo el ciclo del cine. Imaginemos por un momento que, además, se promocionan no sólo las muchas excepcionalidades naturales del entorno, sino su capacidad técnica y operativa.

A partir de ese momento comenzaríamos no sólo a ver más rodajes, sino que muchos de esos que vienen y se van después de tres días o una semana de trabajo de repente se quedan. Compran casas, instalan aquí sus oficinas y, por qué no, les da hasta por construir sus pequeños o grandes estudios.

Sigan imaginando, que es gratis, y piensen en que cuando se lance un proyecto cinematográfico todo ese trabajo previo de reuniones, encuentros y negociaciones, en vez de hacerse en Madrid, Barcelona o cualquier otro lugar de Europa, empiezan a gestarse aquí, porque para qué te vas a ir fuera si tienes tu base de operaciones más completa en el lugar donde ejecutarás buena parte del proyecto.

Obviamente el ser humano siempre se arrima al sol que mas calienta y con ello, con la industria del cine, llegarían aquellos que viven de ese modelo y deciden, por qué no, que también se quedan aquí. De ahí a una mayor frecuencia de aviones, trenes y otros servicios públicos son pasos casi mecánicos. A ello sumen el reclamo turístico que suponen tanto los rodajes como artistas que pasarían aquí buena parte del año y, por el encima de todo, el empleo que generaría atender a esa galaxia y a sus particulares habitantes.

Un dato para que pensemos lo que podemos conseguir. Hollywood fue sencillamente la idea de un promotor inmobiliario que tenía un rancho en un distrito de Los Ángeles. Nada más comenzar su pequeña aventura los grandes señores de la industria comenzaron trasladarse hasta allí desde New York, que concentraba todo el poder. Cambiaron de domicilio por dos razones básicas y la primera era que pagaban menos tasas, menos impuestos, les resultaba más barato. La segunda y aún más importante consistía en que en Los Ángeles los días eran más soleados y más largos, había más horas de luz solar y pese a que los rodajes se hacían en buena medida en estudios cerrados ese hecho les cautivaba.

Pues blanco y en botella: Almería.

Ahora bien ¿Y si no sale? Pues la respuesta es sencilla, si no se lucha por ello tampoco llegaremos nunca a saberlo, aunque a unas malas nos quedaremos como estamos, viviendo de la inercia que generan las condiciones naturales del lugar.

 

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